Sweet Corner Vol. 88

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El punto de vista

Desde hace mucho tiempo me siento atraído por la fotografía profesional, por los trabajos que observo en revistas, publicaciones y demás medios de promoción en los que este vehículo expresivo tiene cabida. El caso es que estas navidades, tras un poco de esfuerzo, persuasión y demás triquiñuelas he conseguido hacerme con una cámara réflex con la que comenzar a observar el mundo a través de unas lentes. La pretensión inicial es sencilla: aprender a utilizar el aparato de manera correcta para ser capaz de recoger mi visión de la realidad. Pues, de manera natural, me he dado cuenta de que llevaba tiempo fijándome en escenas que se me antojaban interesantes pero que no podía recoger pues no tenía la capacidad mecánica y técnica para hacerlo. Es decir, me faltaba la cámara y la paciencia para conseguir trasladar ese momento fugaz a un soporte que lo convirtiese en algo imperecedero. Al menos para mí.
Supongo que ahí reside el gusto por la fotografía, en la consideración de que posees un punto de vista privilegiado de la realidad que merece la pena ser congelado. Esto, por supuesto, puede sonar pretencioso pero nada más lejos de la realidad, siempre que hablo en estos términos lo hago desde mi propio punto de vista y sin meterme en terrenos propios de los profesionales del ramo. El caso es que me considero afortunado por la posibilidad de hacerme con imágenes del mundo que son únicas, que solo yo soy capaz de ver y que solo yo he sido capaz de experimentar. Nadie más que yo se levanta por las mañanas a su terraza y ve salir el sol por el este recortando la figura de los edificios de la ciudad, nadie más que yo ve el tráfico por la noche como si fuese un especie de serpiente luminosa, nadie más que yo se fija en un desconchón de un edificio que considero significativo por el contraste con el entorno. Desde luego no son más que referencias manidas, utilizadas anteriormente hasta la saciedad pero, con la salvedad, de que son mías y de nadie más.
Últimamente me sorprendo pensando en términos de imagen. En otras palabras, voy paseando por la calle y echo de menos mi cámara y la capacidad para fotografiar el momento único y perecedero que se despliega ante mis narices. O, por el contrario, estoy tranquilamente sentado haciendo cualquier cosa y se me ocurre una fotografía que me hace salir disparado a por la cámara y comenzar a trastear con el aparato. Curiosamente, en las ocasiones en las que salgo a la caza de alguna instantánea que merezca la pena los momentos únicos se vuelven escasos y me cuesta encontrar esa inspiración que en otros momentos me asalta de forma súbita. Supongo que el tema de las musas es así de caprichoso.
De todas formas, considero que esas salidas en las que me resulta complicado alcanzar lo que busco, aunque realmente no sé lo que es, son una excelente práctica que me lleva a conocer de manera más adecuada el instrumento que llevo entre las manos. Pues, por lo que estoy experimentando tiene una dimensión física que tiene que ser comprendida y que no resulta demasiado complicada pero que, por otro lado, va acompañada de una dimensión técnica en la que hay que detenerse bastante más para conseguir una soltura adecuada. El problema técnico es insalvable y no supone más que trabajo y escucha a los profesionales. De hecho, por mi falta de pericia, he perdido lo que yo consideraba buenas fotos que requerían una actuación rápida para lograrlas. El contrapunto es la fotografía reposada en la que utilizo el trípode y tiempo sobrado para experimentar tranquilamente. Además, en los tiempos digitales que corren tengo el privilegio de hacer cientos de fotos sin gastar dinerales en papel, productos y películas. Simplemente tengo que fijarme en lo que hago, disparar y disfrutar del resultado pues debo decir que cuando hago las cosas bien me provoca una gran satisfacción.
Últimamente, estoy descubriendo otra faceta que se une a mi vertiente literaria. Estoy comprobando como la imagen y la escritura se pueden convertir en un tándem que se retroalimenta y logra una mejora de ambas dimensiones, pues desde que estoy con el tema fotográfico supone una gran inspiración para la escritura el uso de algunas de mis imágenes o, en el sentido contrario, me encantaría tener la posibilidad de ilustrar mis escritos con mis propias fotografías. ¡Qué lástima que no me paguen por esto!

Nacho Valdés

5 comentarios:

Giorgio dijo...

El punto de vista es lo que define la fotografía; más allá de cualquier discposición técnica, el encuadre, la manera de mirar de un fotógrafo le diferencia de cualquier otro.
Materializar en una imagen bidimensional aquello que se presenta en la realidad, es la "Magia "Fotográfica".

Saludos.

Giorgio dijo...

Por cierto, pásate por la web de picasa que hemos creado con los alumnos de un taller de fotografía de Tres Cantos, para que veas las fotografías que realizan.
Creo que te gustarán.

Nacho dijo...

Hey, pásame el link para poder echar un vistazo a vuestros trabajos.

Abrazos.

Giorgio dijo...

Pulsa en las fotografías que aparecen en nuestro blog, de ahí ya puedes ver todas las fotografías, divididas en albumes.

Intento llamarte el fin de semana, que estamos de mudanza. :)

Nacho dijo...

Ok. Don't worry, ya me contó Manu. Si quieres el domingo que este finde se acerca el patriarca y junior Valdés a vernos por Levante.

Abrazos y lástima que no pueda echarte un cable con la mudanza.

Abrazos.