Sweet Corner Vol. 91

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La volátil fortuna

La vida se me antoja en ocasiones como una especie de montaña rusa en la que las subidas y las bajadas se suceden a una velocidad de vértigo pero, salvo algunas excepciones, toda vida que sea de alguna manera ordenada y con una intencionalidad clara acaba conduciendo, como en la atracción que sirve de símil, a aquel lugar estable que es el andén en el que se toma el vertiginoso vagón. En otras palabras, y sin pretender caer en esoterismos, los actos que realizamos acaban llevándonos hacia el lugar en el anhelamos caer o, por rocambolescas coincidencias, caemos en el lugar que deseamos sin saberlo. El caso es que los hados del destino, tras arrebatarme algo muy deseado, me ha devuelto una pequeña compensación en forma de una asignatura que impartiré el año que viene en el Colegio en el que doy clases.
Mi cadencia hacia lo audiovisual está más que demostrada y ejemplificada, por ejemplo, en los presentes escritos y ahí es donde he recalado pues es Cultura audiovisual la nueva materia que impartiré el próximo curso a los alumnos de primero de bachillerato. Se trata, por llamarlo de alguna manera, de una pequeña compensación pues las sombras en los últimos tiempos superaban a las luces pero, sin pretender caer en dramatismos, supongo que será síntoma inequívoco de lo que pretende con mi vida y una especie de traducción de adonde mi acción me lleva. La cuestión es que me siento preparado y motivado para llevar a los jóvenes de dieciséis años al descubrimiento, dentro de las limitaciones horarias, técnicas y culturales, del mundo audiovisual que tanto tiene que ofrecerles y con el que a buen seguro se sienten más identificados que con otros medios expresivos.
Es de sobra conocida mi postura educativa en relación al cine y demás medios expresivos relacionados con la imagen; considero que se trata de una dimensión que no sólo resulta accesoria para la explicación de ciertos aspectos teóricos o sentimentales, más bien se está convirtiendo, prueba de ello es su inclusión en el bachillerato artístico, en un compendio de conocimientos cada día más necesarios para el movimiento en las sociedades contemporáneas. Hoy por hoy, independientemente de los medios expresivos clásicos que considero deben seguir presentes, el vehículo comunicativo basado en la imagen debería estar presente en todo currículo educativo de relevancia. Sea cual sea la vertiente de estudios que se acometa creo que una base en educación cinéfila, televisiva, de marketing basado en la imagen, fotografía y demás asuntos relacionados tendría que estar presente para que se nos permitiese comprender de forma más diáfana el mundo que nos rodea.
Dicen que la información es poder, que el que maneja los medios maneja a la ciudadanía y, en cierta manera, estoy de acuerdo con estas rotundas afirmaciones. Está claro que un medio tan escueto como éste no permite el debate pero, salvando algunas complicaciones derivadas de dichas aserciones, se puede decir que de forma generalista son ciertas. El caso es que la desinformación o información o como quiera llamarse está basada en el uso de los medios audiovisuales más actuales y el conocimiento de los mismos, incluyendo su estudio en el currículo de materias obligatorias, permitiría formar de forma más firme a los ciudadanos del mañana que podrían de esta manera fomentar su intelecto crítico desde el interior de las últimas tendencias expresivas. Se hace de esta forma imprescindible el conocimiento, a través del cine, televisión, publicidad y demás formas audiovisuales del medio que nos rodea y, por otro lado, debemos tener la capacidad de discernimiento necesaria para saber discriminar aquella información que puede llegar a resultar perniciosa si es manipulada por manos amigas de la confusión.
En definitiva, pretendo ofrecer un paso más en la formación de mis alumnos apoyándome en la cultura audiovisual clásica y contemporánea gracias a la que conseguirán las herramientas adecuadas para aplicar su intelección a los medios expresivos del futuro.

Nacho Valdés

2 comentarios:

laura dijo...

Los "hados del destino", como dices tú pronto nos lo devolverás, mientras tanto no tengo ninguna duda de que la nueva asignatura te va como anillo al dedo.
Un beso, cariño.
Laura.

Anónimo dijo...

Felicidades. Como ya opiné en uno de mis primeros artículos, la película "Bleu" de Kieslowski, la vida hay que contemplarla con distancia para poder encontrar en ella su dosis de lógica.
Orientar a tus alumnos sobre los peligros y ventajas del mundo audiovisual es un ejercicio saludable. Ya es hora de que se invierta la inercia, y que el mundo audiovisual, empleado por muchos para adoctrinar y aborregar a las masas, se convierta en la punta de lanza de una generación crítica y no manejable. Suerte en el desempeño.

Un abrazo.