THE WRESTLER: Aronofsky y el mejor registro de Mickey Rourke

|

Los viernes son de cine. Al menos para mi. Siempre y cuando se cumplan dos requisitos: que en cartel se exhiban buenas películas, y que la economía te lo permita.
The Wrestler es una de esas películas, que hacen que el precio de la entrada no te importe.
Darren Aronofsky vuelve a la pantalla plagado de buenas nuevas, deshaciéndose de él mismo, aunque manteniendo siempre su peculiar estilo.
Esta vez se limita a reflejar en la pantalla la vida de un luchador de lucha americana, encarnado por un decadente Mickey Rourke. Siempre mostrándonos su espalda, acompañándole en todos aquellos momentos, incluidos los ajenos a la lucha.
No se muestra nada que no se tiene que mostrar, por ello es real, brutalmente real; los bajos fondos de la lucha se presentan como un todo, entendiendo que estos, están implícitos en el contexto de la lucha americana: no existe la lucha, sin sus bajos fondos. No hay trampa, hay simulación; realidad simulada, con fatales consecuencias. Los golpes, golpes son.
La decadencia es algo que llega a las personas tarde o temprano. En un luchador, el intervalo de tiempo es aun menor. El estado físico es mucho más caduco. Más etéreo.
Irremediablemente fatal, porque no puedes cultivar algo que poco a poco se va pudriendo.
The Wrestler pone de manifiesto la simulación, no sólo de la lucha, sino de la vida de las personas.
La rutina, parapeta nuestra percepción sobre nuestra actividad vital, no deja que salga a la luz; se simula, como en la lucha. Lo mismo da, lo importante es ofrecer algo que nos haga enorgullecernos; la realidad, da igual.
Así les ocurre a los personajes que pululan por la película; al luchador, a su amiga la bailarina, a su compañeros de lucha, a su jefe, a su hija.
Y lo que se simula, termina por pasarnos factura, tanto o más, como la misma realidad.

Técnicamente, la película ofrece una narración lineal, sencilla, sin alardes; pero voraz. La presencia de la cámara en mano, del movimiento, le otorga una fiel descripción de las acciones, de los hechos, sin dejarse nada fuera; nada que no sea ajeno al universo de The Wrestler.
M.Rourke, le confiere un punto de desgaste mayor al personaje, mayor que el que le pudiera otorgar cualquier otro actor; su registro es altamente recomendable y merece mi modesto reconocimiento.
Me parece una de las obras de Aranofsky más diferentes a todo su estilo, pero con un tratamiento de la historia muy personal, con una mirada que cada vez se hace más cercana, a lo largo de la película.
Es sencilllo, sentarse en la butaca, y presenciar esos casi ciento veinte minutos que dura el extracto de la vida de The Wrestler.
Lo demás, está en la pantalla.


Giorgio
20/02/2009



Fuente: Youtube

3 comentarios:

Nacho dijo...

Como nos estás acostumbrando esta semana gran artículo cinéfilo.
Esta peli ya me había llamado la atención por varios motivos: director, temática y, sobre todo, la resurrección de un icono como Rourke.

Habrá que, como dice el master, verla en pantalla.

Abrazos y enhorabuena por el artículo. Esta semana quiero contribuir con mi humilde prosa. Ya hablamos.

Sergio dijo...

Hola Jorge. Yo también tengo ganas de ir a verla pues pinta muy bien. Por cierto, feliz estreno del blog. A ver si nos vemos pronto.

Saludos.

Giorgio dijo...

Eso espero. Esa es la intención. Ver cine. Ver fotografías.
Y sobre todo, que se os quede un buen sabor de boca, y disfrutéis como lo hago yo.

Un abrazo.