IRVING PENN: La eterna mirada de la fotografía de moda

|

Durante esta semana que se cerró ayer, asistimos al fallecimiento de Irving Penn, fotógrafo fetiche de la moda de los años cincuenta, apegado a la revista Vogue, desde cuyas portadas maravilló y transformó la mirada de la moda a través de su fotografía de autor.
Una fotografía cuyo protagonismo recaía en la propia modelo, la retratada, aquella que mejor representaba el estereotipo de la moda de la época.
Aún así, la fotografía de I. Penn se significa por dos condiciones imperantes en todas sus series fotográficas. La primera de ellas radica en el hecho del uso de una iluminación muy particular, ni mejor ni peor, tan sólo suya, perenne en sus fotografías, hasta el punto de dotarlas de una atmósfera tan sólo diferenciada por la vestimenta y las formas naturales de los modelos.
La segunda se perfila sobre la significación de la tonalidad del segundo plano, utilizando fondos similares, descontextualizando al personaje retratado para acentuar su presencia, valorizando su vestimenta: aislamiento visual para obtener una intensidad mayor en la figura que visualizamos.

De su trabajo se extraen conclusiones de genio; siempre en formato cuadrado, el llamado 6X6 de medio formato, más adecuado para retrato, exige una composición más medida, que refuerce aquello que la naturaleza del formato nos quita: la excesiva simetría.
Es por ello que I. Penn compone para intensificar lo que nuestros ojos ven; compone para construirnos una imagen grave, de formas y volúmenes acentuadas que buscan un único fin, aquél que permita obtener una conclusión que nos lleve a mirar al lugar más importante de la fotografía.


No me puedo referir a una fotografía en concreto, ni siquiera a una serie. Tan sólo me gusta apreciar los encuadres que Irving Penn diseña, para darme cuenta del peso de este artista, fotógrafo de profesión. Un ejemplo es la imagen que vemos anteriormente. Sublime. No trabaja en el efectismo, tan sólo dispone con tacto las sombras, otorga a la modelo una pose dinámica, sinuosa, y extrema su mirada hacia afuera, recorriendo el interior de la composición mediante el contorno de su cuerpo.


Otro ejemplo del uso de las sombras. El volumen que la iluminación lateral otorga a la vestimenta provoca que esta se despegue de ese fondo constante y neutro. El rostro se esconde en un negro más profundo, porque la importancia es del vestido, del vuelo que alcanza al deslizarse por entre el cuerpo de la mujer, fina, delgada, elegante.

Irving Penn construyó una nueva iconografía sobre la base de la metodología fotográfica más ortodoxa, eliminando las barreras impuestas por la época, derribando aquéllas a golpe de encuadres intensos y construcciones fotográficas anheladas en la fotografía actual.
El interés de la imagen radica en lo que nos cuenta, en su forma de abrirse paso a los ojos de la gente, en la influencia que alcanza para transformar tendencias y cánones, en este caso en el vestir. Sin embargo, nunca podemos olvidar la importancia de aquellos creadores que elaboran ese icono al que tanto valor otorgamos.

Buena suerte Irving Penn.

Giorgio
12/10/2009


Fotografías del libro "Passage", de Irving Penn.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta el contorsionismo que tiene en alguno de sus retratos. A mi la moda me parece una puñetera "frivolité" pero he de reconocer que este tío es muy bueno en lo suyo, lástima que no ejerciese su talento sobre otro tipo de fotografía????.
Buen ejercicio de explicación de técnica fotográfica. Enhorabuena.

Melmoth.

nacho dijo...

No sabía que este tipo había fallecido, supongo que debe ser icónico, puesto que a pesar de mi ignorancia fotográfica me suena su estilo y lo veo como un lugar reconocible.

He aprendido algo con el artículo, por lo tanto ha logrado su objetivo divulgativo.
Enhorabuena por ello.

Abrazos.

laura dijo...

Pues amí la moda me encanta y las fotografías de moda me gustan muchísimo (las buenas claro), así que conmigo has dado en el clavo con este artículo. Me encanta la tercera fotografía, el volumen que consiguen darle al vestido que cobra todo el protagonismo es una pasada.
Un beso.
Laura.