SEBASTIAO SALGADO: Fotografía socialmente humana

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«Todo mi trabajo está relacionado como si fueran distintos capítulos de una misma historia: mis fotografías de los campesinos latinoamericanos que luchan por la supervivencia; las fotografías del Sahel; las de los refugiados y poblaciones desplazadas; las de trabajadores... son todas sobre seres humanos que luchan por su dignidad e intentan vivir mejor juntos. Intento ser coherente con este pequeño momento que me toca vivir en el planeta y, a la postre, mis fotografías son mi forma de vida.» Sebastiao Salgado.


Cuando conocí a Sebastiao Salgado aún me estaba formando como fotógrafo, tiempos de sueños y buenas intenciones; esperanzas más allá de prácticas, algunas cervezas y unos cuantos cigarros.
No le presté demasiada atención, a pesar de lo que me mostraba con sus imágenes: gentes, seres humanos, en diferentes entornos sociales, donde desarrollaban su trabajo, sus actividades, su vida a fin de cuentas.
Me parecían buenas fotografías, técnicamente soberbias, de una alto nivel, a las que se le añadían por su contenido, un componente dramático, poco estético quizás, aunque desde luego algo que hasta hace poco no entendía, y mucho menos, le otorgaba valor, o al menos el que merece.

Poco tiempo tardé en volver a encontrarme con S.Salgado; era algo evidente, tarde o temprano nuestros caminos se volverían a cruzar de nuevo, de la misma manera, en las mismas posiciones: él fotografiando y yo observando.
Esta vez había algo nuevo, había algo que cambiaba; mi manera de mirar era diferente, y el soporte mediante el cual eran transmitidas sus fotografías, se articulaba dentro de un discurso cinematográfico, a modo de documental.
A través de este, pude observar con mis nuevos ojos, con mi nueva mirada, el trabajo de este (otro más) maestro de la fotografía; su manera de hacer, de fotografiar, pero sobre todo, su forma de relacionarse con el resto de las personas con las que trataba.
De alguna manera, su compromiso y su esperanza estaba puesta en retratar a aquellas gentes de la manera más fiel posible, regalándonos esas fotografías para que podamos disfrutar de ellas.
Comprometido con ellos, con lo que hacen, igual que con su trabajo, con la finalidad de éste: retratar aquello que es digno de ser contado.

Su puesta en escena es social, es obrera; retrata el trabajo, el esfuerzo de aquellos que luchan por sobrevivir, su sudor, su suciedad, su olor, su lucha; los trabajadores de la siderurgia brasileña, los segadores de los campos de caña de azúcar, los recogedores de café en el sur de la India, hasta los niños que sufren en la guerra.
Sus imágenes son fuertes, son graves, muestran lo real; carecen de color, se desprende de él para ser más contundente, más agresivo, porque es un activista, porque se compromete con lo que hace, con lo que ve. Un blanco y negro que trata de manera pulcra, mezclando todos los matices de gris, como en una paleta; contrastes altos, y texturas decoran los rostros de los fotografiados.
Solamente se puede vivir así, si crees en lo que haces; si realmente con ello, tienes la esperanza de hacerte oír, de dejarte ver, dar cuenta de lo que el ser humano es capaz de hacer para sobrevivir; retratar el vigor, la bondad, el espíritu de supervivencia para con los de su misma especie. Es duro ver como el hombre pelea contra otro, con uno mismo, sin apenas encontrar ayuda en otro de su misma especie.

Verdaderamente, si tienen razón aquellos que creen, que lo que haces en la vida tiene su eco en la eternidad, el nombre de S.Salgado resonará en ésta, con toda la fuerza que sus fotografías demuestran cuando las contemplas tranquilamente en cualquier lugar del mundo donde éstas estén expuestas.

Giorgio
20/03/2009

1 comentarios:

Nacho dijo...

Suena interesante este fotógrafo de lo social, de lo mundano; además, desde hace un tiempo todo lo que viene desde Brasil lo recibo con los brazos abiertos (música, cine, etc.).

En fin, intentaré acercarme a la obra de este tipo y aprovecho para recomendar un documental sobre Sau Paulo que tiene buena pinta: Manda Bala.

Abrazos.